I, Roger (Roky) Erickson, do hereby declare that I am not a member of the human race

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I, Roger (Roky) Erickson, do hereby declare that I am not a member of the human race

Mensaje por Jano el Mar Jun 21, 2011 7:36 am

ROKY ERICKSON
Ácido y Rock And Roll




“A QUIEN PUEDA INTERESAR:
Yo, Roger (Ro Ky) Erickson, por la presente declaro que no soy miembro de la raza humana (no soy un terrícola) y que soy, de hecho, un alienígena de otro planeta distinto a la Tierra. Espero que esto pruebe a la persona que aplica los electro-shocks en mi cabeza que yo soy un alienígena. Declaro esto sin violar ninguna ley terrestre o internacional y muestro, mediante esta declaración, que soy, de hecho, un alienígena
Roger (Ro Ky) Erickson
13 de Junio de 1975”


Esta declaración de mediados de 1975, certificada por un notario del Condado de Travis, Texas, mostraba claramente el estado mental de Roky Erickson en aquella época. Pero para entender mejor esta declaración parece necesario volver algunos años atrás, cuando Roky Erickson era toda una figura del rock tejano tras su paso por los seminales 13th Floor Elevators, allá por 1969.

En 1969, el joven Roky Erickson acababa de abandonar hacía pocos meses el grupo que lideraba junto a Stacy Sutherland y Tommy Hall, una banda que marcaba diferencias en el Estado de Texas, The 13th Floor Elevators. Con este grupo, Erickson había grabado tres importantes álbumes, y gozaba de una situación privilegiada como hombre clave en la formación del nuevo rock tejano, especialmente psicodélico, rama a la que se sumarían, entre otros, The Moving Sidewalks (banda que daría origen a ZZ Top), Zakary Thaks, Fever Tree, los alucinantes Bubble Puppy (y su secuela, Demian), Cold Sun, Josefus o Space Opera… bandas que tienen puestos sus ojos en el grupo de Erickson.
The 13th Floor Elevators fueron una banda sui generis desde su mismo nacimiento, tenían un sonido más duro que sus contemporáneos americanos, especialmente las bandas nacidas en la Costa Oeste, hasta el punto de que se les ha considerado un referente del punk americano. Caracterizados por los sonidos de guitarras estridentes, de la ‘electric jug’ de Tommy Hall (una jarra con un micrófono al fondo por la cual se soplaba y se lograba un efecto de burbujeo que será elemento diferenciador del grupo) y la tremenda voz de Erickson, los Elevators pusieron patas arriba el rock americano con su debut, ‘The Psychedelic Sounds Of The 13th Floor Elevators’, editado por Internacional Artist Records, desde el mítico ‘You’re Gonna Miss Me’ (el más grande éxito jamás compuesto por Erickson) o ‘Fire Engine’ hasta ‘Roller Coaster’, ‘Splash One’ o ‘Don’t Fall Down’. El resultado, excelente, sería mejorado en el siguiente LP, ‘Easter Everywhere’, grabado en San Francisco, un álbum más maduro y compacto que su debut, y contenía algunos de los mejores temas compuestos por Roky, como ‘She Lives’, ‘Earthquake’, ‘Posturos’, ‘Dust’ o esa maravilla de hipnotizante belleza que es ‘Slip Incide This House’, todas compuestas junto a Hall. Posteriormente grabarían un directo en Houston, ‘Live’, que también contenía piezas inéditas grabadas en el estudio, y‘Bull Of The Woods’, que en realidad se podría considerar un álbum de Stacy Sutherland, ya en 1969 y con la banda disuelta. Existen además una serie de directos (algunos recogidos de forma oficial en el box set ‘Sign Of The 3 Eyed Men’, otros en forma de piratas) donde se puede apreciar el tremendo potencial que la banda tenía sobre las tablas.



Durante los años que los Elevators llevaban en funcionamiento, los miembros habían experimentado de forma constante y sistemática con las drogas (desde marihuana a peyote, pasando por el LSD), lo que hizo que pronto se convirtieran en el Enemigo Público Nº 1 de las autoridades de Austin, algo que propicia su ‘huída’ a California (1967 y 1968), aunque acabarán volviendo al Estado que les vio nacer. Los abusos por parte de Erickson de estas drogas psicoactivas hicieron mucho daño a su cerebro, llegando a tener paranoias y problemas de comunicación, lo que hace que tras una de sus detenciones (en realidad, lo detuvieron por un porro, aunque Roky acabara alegando trastorno mental para eludir la cárcel) acabe en el Hospital Mental de Austin, de donde intenta fugarse en diversas ocasiones, por lo que en 1969 es internado en la Cárcel-Hospital de Rusk para Locura y Criminología (Rusk State Hospital For The Criminally Insane).
Los tres años y medio que Erickson pasó en Rusk fueron un auténtico infierno para el músico: se le diagnostica esquizofrenia y es sometido sistemáticamente a durísimas terapias de electro-shocks, thorazina y otros tratamientos psicoactivos con el fin de bloquear los receptores (especialmente dopamínicos) del cerebro, al más puro estilo ‘Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco’. En Rusk, Roky es designado a limpiar suelos, y su carácter se ve fuertemente afectado, cayendo en un estado depresivo del que sólo sale en los momentos que acude a misa. Roky pasa mucho tiempo en la capilla del Hospital, afianzando su espiritualidad y en su comportamiento religioso. En el tiempo que pasaba en la capilla, Roky estudia Religión y llega a hacerse Reverendo, obteniendo así como recompensa una guitarra acústica. Comienza a escribir algunas canciones y poemas que tratan mayormente de su renovada espiritualidad, y al poco forma una banda con otros internos, The Missing Links (así se llamaba una de las primeras bandas de Roky cuando éste aun era un adolescente), en el que Roky era famoso por ser el único miembro de la banda que no había cometido un asesinato… Tras Rusk, Roky Erickson no volvería nunca a ser el mismo, teniendo que lidiar con problemas mentales toda la vida.
Sale del Hospital en 1972, después de que su hermano y la que sería su mujer reuniesen dinero suficiente para contratar un abogado decente que consiguiera que le declararan mentalmente cuerdo, pero Erickson no es más que una sombra de lo que fue. Al principio de su puesta en libertad, Erickson vuelve a casa de su madre, una mujer con un fuerte carácter religioso, lo que aumenta el carácter religioso del propio Roky, e incluso reúne a los Elevators para algunas fechas en pequeños garitos de Austin, lo que ayudará a mejorar su autoestima. Habitualmente ausente y oyendo continuamente voces en su cabeza que apenas le dejan dormir, Roky no deja de ver la televisión, lo que hace que se obsesione, poco a poco, con los dibujos animados, la amenaza soviética y las películas de ciencia ficción y terror de los años 40 y 50 que ve por la noche. Escucha la televisión a un volumen altísimo, a veces pone música y otros sonidos mecánicos a la vez para no oír las voces de su cabeza. Además, a partir de 1973 o 1974 sus demonios internos le convierten en adicto a la heroína y a la methedrina, con lo que su estado parece ir de mal a peor, y esos demonios salen a la luz: deja de lado su espiritualidad en sus escritos y canciones, para comenzar a tratar temas como el horror, el diablo, películas de terror y ciencia ficción y otras temáticas de carácter oscuro. Hay quien dice que lo que hizo fue coger sus escritos espirituales y sustituir las palabras como ‘Señor’, ‘Jesús’ o ‘Dios’ por ‘Satán’, ‘Lucifer’ o ‘Vampiro’.



En esta situación es el momento en el que se debe encuadrar la declaración que abría el artículo. Pero no todo iría cuesta abajo en la vida de Roky Erickson: en 1975, Roky funda una nueva banda bajo en nombre de Bleib Alien (donde ‘Bleib’ no deja de ser una suerte de anagrama de ‘Bible’, Biblia), donde el músico ofrece unos temas bañados en un sonido mucho más hard rockero de lo que nos tenía acostumbrado, tal y cómo se puede oír en su primer single, ‘Red Temple Prayer (Two-Headed Dog)’/‘Starry Eyes’, producido por el genial Doug Sahm, líder de Sir Douglas Quintet, que entiende a la perfección lo que ambos temas necesitan. Si el primero, ‘Red Temple Player’, era un torrente de fuerza plagado de guitarras estridentes y dominado por los gritos de un Roky frenético pero en plena forma, ‘Starry Eyes’ era un precioso medio tiempo melódico que tiene influencias de los años 50 (sonidos que serían esenciales para sus composiciones posteriores). Aunque el single no tuvo la más mínima repercusión a nivel comercial, Erickson se hizo con un grupo reducido de fieles seguidores, y esas dos canciones, aunque regrabadas algún tiempo después, se convertirían en dos de las más reconocibles canciones de Erickson.
Bleib Alien estaba formada por el batería Hugh Patton, el bajista Mike Ritchey, Bill Miller al autoharp y el propio Erickson a la guitarra. Se daba la circunstancia de que tanto Patton, como Ritchie como Miller habían pertenecido hacía una década a otro de los puntales de la psicodelia de Texas, los alucinantes Cold Sun, cuyo álbum ‘Dark Shadows’ es una auténtica maravilla.
La banda comienza a dar conciertos en Texas y California, haciendo crecer el número de seguidores, que pronto se convertían en incondicionales debido a los excelentes y poderosísimos conciertos que Bleib Alien ofrecía. En 1977, la banda graba otro single, ‘Bermuda’/’The Interpreter’, y un EP titulado ‘Mine Mine Mind’, que incluía la perla que da título al disco, la tremenda ‘Click Your Fingers, Applauding the Play’, una nueva grabación de ‘Two Healed Dog’, y la acústica ‘I Have Always Been Here Before’, y que esta vez aparece bajo el nombre de Roky Erickson. La actitud fiera y potente de este EP vincula los nuevos temas de Erickson al la floreciente escena punk americana, especialmente la neoyorquina, escena donde los Elevators son admirados: por un lado, Patty Smith y Lenny Kaye introducen el ahora mítico ‘You’re Gonna Miss Me’ en los famosos ‘Nuggetts’ que, en 1972, marcaban, de alguna forma los antecedentes del punk americano, y por otro, los grandiosos Televisión harán una versión del ‘Fire Engine’ de los Elevators que, a veces, renombraran como ‘The Blow-Up’.

En 1977 se cruza en su camino el manager Craig Luckin, que propone a Erickson volver a California y formar una nueva banda. Junto a Luckin, Roky forma una nueva banda, sólo Bill Miller viajará con él a California desde Austin hacia 1978, que se llamará Roky Erickson And The Aliens (a veces aparecerá bajo el nombre de, sencillamente, Roky And The Aliens), perdiendo el prefijo ‘Bleib’. The Aliens será la banda mejor recordada de todos sus años al margen de los Elevators. La banda estaría formada por el propio Roky a la guitarra y voz y Bill Miller al autoharp eléctrico, además de André Lewis a los teclados, Steven Morgan Burgess al bajo, Fuzzy Furioso a la batería y Duane Aslaksen a la guitarra solista y voces, aunque también haría las veces de director musical.
Ya en California, la banda gira frecuentemente entre 1978 y 1979, con un éxito importante debido a la cantidad de seguidores que el músico tejano aun tiene en la Costa Oeste, pero no deja de tocar en Texas. A veces se veía obligado a cambiar de banda para cada concierto, y el propio Roky no sabría qué grupo tocaría con él hasta poco antes, de forma que le acompañan diversas bandas además de los Aliens, como los Nervebreakers (magnífico su directo ‘Live In Houston ‘79’) o The Explosives (de los que hablaremos más tarde). En uno de esos conciertos, Erickson causa un impacto imborrable en Stu Cook, el que fuera bajista de la Creedence Clearwater Revival, que propone a Luckin la grabación de un álbum bajo su producción. Sin embargo, vida le vuelve a dar a Erickson una cal y otra de arena: por un lado, vuelve al estudio de grabación a grabar su primer LP en muchos años, pero por otro, en esas mismas fechas, Roky es de nuevo hospitalizado, aunque brevemente, y su mujer, Dana, que hacía poco acaba de tener un hijo de Roky, le pide el divorcio. Además, por si esto no fuera poco para una mente tan frágil como la del músico, se le comunica a Roky que el guitarrista de los Elevators, Stacy Sutherland, que llevaba años con una importante adicción a la heroína, ha sido asesinado a balazos por su ex-mujer tras una disputa doméstica. El divorcio, no obstante parece que es superado rápido por Roky, ya que no tardaría en casarse de nuevo, esta vez con la camarera de un club.



‘Roky Erickson And The Aliens’, que así se llamó el disco (también se reeditaría con el título ‘I Think Of Demons’ en 1987), sería editado por la CBS británica (en EE. UU. se editaría al año siguiente con el título ‘The Evil One’ (‘El Maligno’), por Stateside, con algunos cambios), y consistiría en revisiones de algunos temas de los últimos cinco años y alguna canción nueva. El resultado es una obra maestra absoluta, uno de esos regalos que de vez en cuando da la música, donde la locura y las obsesiones de Erickson salen a la luz envueltas en pura genialidad, y es que la mente de Erickson seguía trastornada. De esta forma, los perros con dos cabezas, los vampiros, los demonios, los zombies, o criaturas con el cerebro atómico, salían a la luz desde lo más profundo de la imaginación de Erickson, reflejando todos sus miedos, temores y obsesiones en sus canciones. Todas las canciones (las que salieron en el LP homónimo y las que se sumaron en ‘The Evil One’) fueron grabadas en una única sesión, de donde salieron 15 canciones que se cuentan entre lo mejor de la discografía de Erickson, bajo la mano de Stu Cook. El bajista de la Creedence trabajó de forma algo más descafeinada que Doug Sahm hacía un lustro, pero eso no evita que el disco fuera un auténtico pelotazo sonoro (también existe en forma de pirata un ‘The Evil One Demo Tapes’ con unos sonidos más agresivos que los que finalmente salieron a la luz en el LP).
Se abría con una revisión de ‘Red Temple Prayer (Two Headed Dog)’, menos salvaje y más melódica que la versión previa del single producido por Doug Sahm, pero con una guitarras que brillaban con luz propia, en las que los monstruos de dos cabezas conviven junto a la amenaza soviética. También están ‘I Think Of Demons’, que enamora desde el primer segundo, y donde deja entrever algunos de sus miedos, a pesar de tratarse de una (original) canción de amor, y ‘If You Have Ghost’, otro tesoro de tremenda melodía. ‘Creature With The Atom Brain’, título sacado de una vieja película de ciencia ficción serie B, en la que un mad doctor resucita a los muertos con radiaciones atómicas para convertirlos en un ejercito a su servicio, pero que en la composición de Erickson tiene reminiscencias a las terapias de electro-shock sufridas en el Hospital de Rusk. Igual que en ‘I Walk With The Zombie’, cuyo título es tomado de una maravillosa película de Jacques Tourneur, y en la que prácticamente sólo aparece una frase, la del título de la canción. ‘Wind And More’ es pura potencia y fuerza, con unas guitarras abrasivas que sobrevuelan como el tema, creando un muro perfecto para la voz de Erickson. El rock and roll ‘a la Little Richard’ resucita con ‘Don’t Shake Me, Lucifer’, capaz de levantar a un muerto, y da paso a uno de los puntos más altos del disco, ‘Bloody Hammer’, una obra de arte en sí misma, donde el productor Stu Cook se encarga del bajo, y donde una letra tan dura como llena de inocencia nos vuelve a traer a la mente los horrores de Rusk. La oscuridad y el ambiente opresivo que es formado por las guitarras y el órgano forman la base musical para ‘Stand For The Fire Demon’ y, con mejores resultados, en ‘The Night Of The Vampire’, una joya de oscuridad casi terrorífica, y con un Erickson dejándose las cuerdas vocales… también aparece ‘Click Your Fingers, Applauding the Play’ y ‘Mine Mine Mind’ , dos magníficas canciones que habían aparecido en el EP al que daba título la segunda, y que han sido re-grabadas para la ocasión, consiguiendo un resultado más compacto. Pero es que el álbum no baja el listón en ningún momento: ‘It’s A Cold Night For Alligators’, con sus tremendas guitarras y su irresistible ritmo, y para cerrar otros dos puntos fuertes del disco, ‘Sputnik’ (aka ‘Spelling Your Theory’, aka ‘Alien I Creator’) de una fuerza demoledorea, y la irresistible ‘White Faces’ tan pegadiza como maravillosa, ambas arropadas por soberbios trabajos de guitarra, y un Roky que demuestra mantener la voz a un nivel altísimo. Un disco de puro rock and roll.
Sin embargo, trabajar para una discográfica grande, la CBS, hizo más mal que bien para el cansado y enfermo Roky: la discográfica obligó al músico texano a promocionar el disco lo que sería un desastre para la imagen pública de Erickson, con entrevistas con respuestas dispersas o directamente sin sentido, largos silencios, e incluso un Roky por momentos en estado casi vegetativo.



Los años ochenta comienzan, pues, con una de cal y otra de arena para Roky Erickson. Una banda se convierte, durante los primeros ochentas en su banda de acompañamiento casi permanente: The Explosives. El grupo – Waller Collie III al bajo, Freddie Krc a la batería, y Cam King a la guitarra y voces) había empezado a girar con Erickson intermitentemente desde 1978, y se acabaría convirtiendo en el grupo que mejor entendió el universo de Roky Erickson en directo (imprescindibles y fascinantes directos como ‘Casting The Runes’ o ‘Halloween Live ’78-‘81’, realmente abrasivos y adictivos). Además, en el primer lustro de los años 80, se editan muchísimos discos con temas en directo y canciones inéditas, algunas de ellas escritas en los tiempos de Rusk, y también versiones acústicas de sus grandes clásicos (destaca la maravillosa ‘Bloody Hammer’ del disco ‘Love To See You Bleed’, editado en 1988 pero la canción ya daba vueltas en forma de pirata desde algunos años antes, mostrando el tema con un dramatismo que encoje el alma)… sin duda, estar bajo el peso de una pequeña discográfica era más apropiado para el ya ‘viejo’ Erickson. Durante este primer lustro de los 80, Roky radicaliza tanto su actitud como su apariencia (pelo largo, despeinado, barba larga y descuidada, mirada perdida, ropa casi raída…), y no deja de entrar y salir de hospitales, ya que su esquizofrenia no deja de darle problemas. En sus actuaciones nunca sabes lo que puede pasar: lo mismo ofrece un concierto magistral, que en mitad de una canción se queda en blanco y se ve obligado a retirarse del concierto. Las voces de su cabeza siguen gritándole casi continuamente, por lo que sigue poniendo la televisión, la radio y toca la guitarra a la vez para callarlas.



Roky Erickson da su último concierto en 1985… a las pocas semanas se declara el elegido del Diablo.



Jano

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