¡Moby-Dick!

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Mar Ago 05, 2014 11:11 am

Capítulo 25: Postdata

Parece que Melville hace una necesaria pausa para recuperarse tras en hercúleo esfuerzo anterior. El abogado quiere añadir un elemento más al discurso previo. Y lo hace para coronar la argumentación con un dato que provocó que este capítulo fuera suprimido en la primera edición inglesa por considerarse ofensivo a la monarquía.

Y es que a ningún rey le gusta saber que no son nada sin la simbología que los rodea, sin los arcanos de la antigüedad sobre la que se sustenta su asqueroso poder jerárquico.

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por Steve McQueen el Vie Ago 08, 2014 10:44 pm


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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Vie Ago 15, 2014 5:13 pm

Capítulos 26 y 27: Caballeros y escuderos

Que dos capítulos en un libro tengan el mismo título es algo, como mínimo, llamativo. No es un descuido de Melville, sino que es algo voluntario y ambos podrían haber formado un solo capítulo sin problemas.

Mi teoría es que la numerología está detrás de todo. Melville, por alguna razón que se me escapa, quería que la novela tuviera 135 capítulos (+ epílogo). Volveré sobre esto más adelante.

También hay que tener en cuenta la importancia del 2, de la dualidad, en la novela. Hay muchos capítulos que van emparejados aunque lleven distinto título (74 y 75, 102 y 103, 104 y 105, 112 y 113).

Pero lo mejor lo deja para el final con la tríada de poder absoluto que conforma el triple-súper-capítulo… y que evidentemente es un canto al 3, a la trinidad. Parece que la unión de los contrarios surge algo nuevo… No he leído nunca que se aplique un análisis de este tipo a la obra de Melville pero, viendo las lecturas que asimilaba Herman por la época, para mí hay ciertas cosas que son evidentes y que no debemos dejar de profundizar en ellas.

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Vie Ago 15, 2014 5:26 pm

Capítulo 28: Ahab

La espectacular aparición de Ahab en la novela (físicamente hablando) es narrada con una maestría suprema por Melville-Ismael.

Aquí hay que destacar también la primera aparición de “un sombrío hombre de Man”, un anciano que demostrará en capítulos posteriores la fama que tenían los habitantes de la Isla de Man de expertos en esoterismo y sabiduría oculta. Atentos a él!!!

Que Ahab y el viejo de Man aparezcan en el mismo capítulo es algo a tener muy en cuenta. Alucinen con su primera intervención ya que este “sepulcral viejo” (bien, Melville) nos revela, sin haber visto antes en su vida a Ahab, que el capitán del Pequod tiene una cicatriz que le atraviesa el cuerpo desde la cabeza a los pies. Y es que Ahab es el viejo trueno… El tema comienza a calentarse y los niveles de demencia irán subiendo poco a poco hasta el apogeo final…

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Vie Ago 15, 2014 5:53 pm

Capítulo 31: La Reina Mab

Ahab grita a los topes para que fuercen su mirada en busca del blanco leviatán… Stubb, nota en ese momento que “hay algo especial en el aire” (referencia al diablo) y que “Ahab tiene en su mente lo que es sangriento”…

¿¿Sangriento, mi querido Stubb?? Eso se queda bastante corto para lo que está por venir…

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Lun Ago 18, 2014 5:35 pm

Capítulo 32: Cetología

Ya he aludido a que Moby-Dick fue producto de dos redacciones. En principio, una novela de aventuras y posteriormente una obra demencial y sin precedentes.

A partir de este capítulo, vendrán muchos otros en los que la acción narrativa se detiene y Melville se centra en desgranar uno a uno todos los aspectos relativos a la pesca del cachalote. Por eso mucha gente no acaba de leer Moby-Dick. La parte comercial se ve reducida al mínimo y comienza lo que muchos ven como “relleno”.

¿Relleno? Asquerosos blasfemos!!! Al igual que el leviatán, el libro tiene su gran parte de grasa, que está compuesta por todos estos capítulos aparentemente intrascendentes. Pero es que este libro no es para cualquiera… los impíos caen por el camino y no reciben la recompensa. El libro en sí es una prueba iniciática a superar… y muchos se quedan atrapados entre la densa grasa de estos capítulos. Bien, compañeros, escuchad!... Son tantos los tesoros escondidos en ellos!

En este mismo capítulo Melville ya nos advierte: “como ningún hombre se ofrece para tomar esta materia en sus manos”, se ofrece él… y el resultado de todo su esfuerzo es tan increíblemente indescriptible que es indescriptiblemente increíble.

Podréis decirme que estoy siendo un poco exagerado. Bien, id pues a mirar y a leer el último párrafo de este capítulo 32. Melville compara su libro, su estudio de cetología, con las catedrales góticas inconclusas diciendo que “las (obras) grandiosas, auténticas, siempre dejan el sillar de la llave para la posteridad”!!!! Hay claves ocultas en Moby-Dick, o no????!!!

Y acaba Melville:

“Este libro solo es un bosquejo… no, sólo es el bosquejo de un bosquejo.”!!!! Demencial!!!

Bien, Herman, y aquí ando yo, buscando sus claves y completando partes de ese bosquejo…

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Lun Ago 18, 2014 5:36 pm

Capítulo 33: El specksynder

Referencia a la alquimia y al esoterismo y a los elementos la que hace Ismael (que sigue flipando con Ahab…) en la última oración del capítulo:

“¡Oh, Ahab, lo que en vos será grandioso, ha de ser arrancado de los cielos, y buscado buceando en el piélago, y compuesto en el aire intangible!”.

Profética y excelente frase, Ismael…

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por sandiablo el Lun Ago 18, 2014 8:05 pm

alabanza 

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Mar Ago 19, 2014 5:31 pm

Capítulo 35: El tope

Excelentísimo capítulo ante el que nos encontramos… A estas alturas del libro, la mutación en la narrativa de Melville se hace más palpable y nos damos cuenta que ya no leemos prosa sino poesía… poesía de un lirismo cegador…

Referencias en el numinoso tercer párrafo a los egipcios, a las pirámides y a los pylares!!! Perdonen que me emocione… Dos veces sale esa palabra… “pillars”… gracias por tu regalo, Herman…

Qué fácilmente me imagino a Danielewski flipando con estas partes de Moby-Dick y asimilándolas para su “House of leaves”.

Qué bonito canto al “tope” de un barco, Herman. Nadie lo había hecho hasta entonces ni nadie lo ha vuelto a hacer…

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Miér Ago 20, 2014 6:28 pm

Capítulo 36: El Alcázar

Compañeros, os ruego que prestéis ESPECIAL ATENCIÓN a este capítulo.

Estamos ante otro capítulo magistral. Famoso por ser aquel en que Ahab clava el doblón de oro en el palo mayor, recompensa para quien sea el primero en divisar al níveo leviatán.

El doblón jugará un papel esencial en la novela. Como diría Mircea Eliade, su función es la de ombligo, de centro del mundo, ya que está clavado en el pilar cósmico del barco.

Ahab da nombre por primera vez a la ballena blanca “… que algunos llaman Moby Dick.”

Atentos al nombre!!!!

Moby podría ser un derivado de Moab que en hebreo significa “semilla del padre” y Fernando Velasco especula que podría indicar que Moby Dick es un símbolo de la naturaleza considerada como descendiente de Dios, lo cual encaja con las identificaciones que se hacen posteriormente en la novela. Pero sigue: los moabitas son un pueblo bíblico, idólatras que se rebelaron contra Israel tras la muerte de Ahab. ¿Veis qué fino hila Melville???!!!!! Simplemente impresionante.

Y sí, Dick ya significaba polla en la época de Melville… desde luego el cachalote es un símbolo fálico a más no poder. Además, debemos tener en cuenta que su nombre en inglés es “sperm-whale”!! Bien, tenemos un dios patriarcal, vengativo y albino personificado en un leviatán ubícuo y sobrenatural.

Pero aún hay más: “dick” también significa “utilizar palabras largas” (¡!¡!). Bien, pues en el capítulo 32 nos enseña Melville que uno de los nombres del cachalote es “macrocephalus de las palabras largas”!!!! Quién da más, compañeros??? Demencial es la palabra que buscamos.

También hay que destacar un nuevo pasaje donde podemos atisbar la fuerza sobrenatural que yace en Ahab. Starbuck, primer oficial y único en oponerse con algo de fuerza a la demencial y vengativa empresa que Ahab tiene en mente, es blanco de un misterioso discurso de Ahab, cargado de enseñanzas gnósticas, que termina con una referencia a los poderes ocultos del capitán del Pequod. Algo extracorpóreo sale de Ahab y es respirado por Starbuck. El objetivo de este conjuro es anular la posición encontrada en el oficial.

Tras el hechizo (¡!¡!) de Ahab surgen varias advertencias en forma de fenómenos en el barco con un carácter premonitorio para subrayar lo preternatural de la escena.

A continuación, nos encontramos ante una escena colectiva donde toda la tripulación bebe de un mismo brebaje de una copa destinado por Ahab a dominar la voluntad de todos y dirigirla hacia el único objetivo que ocupa la mente de Ahab. Pero el ritual no acaba aquí: tres lanzas que se cruzan formando un misterioso símbolo, descarga eléctrica, retroceso de los tres oficiales asustados por el místico y poderoso aspecto de Ahab durante todo el ceremonial. Después es el turno de los tres arponeros que vuelven a beber y ahora Ahab llama cálices a las copas!!! Juramentos blasfemos, brindis al Sol, conjuros:

“Ahora tres para tres estáis” (…) ¡Que Dios nos cace a todos si nosotros no cazamos a Moby Dick hasta su muerte!”

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Cuánta simbología oculta hay aquí??? Soy el único que ve numerología y esoterismo por todos lados?

Añadamos que hay una referencia al Maelstrom, nueva referencia a Poe y a su magistral relato “Un descenso al Maelstrom” donde todos los que lo habéis leído recordaréis aterrados la presencia del color blanco en su numinoso final!!!!!

Este capítulo es un nuevo aviso de los derroteros que va a seguir el libro más adelante, donde Melville escribe como si no hubiera un mañana, como si su mente quisiera destruir todo lo que ha existido y existirá…

Inigualable.

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por cortinas el Miér Ago 20, 2014 7:44 pm

:metal: :metal: :metal: :metal: :metal: :metal: :metal: :metal: :metal: :metal: :metal: :metal: 

cortinas

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Jue Ago 21, 2014 5:04 am

Very Happy 

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Jue Ago 21, 2014 5:55 am

Capítulo 37: Ocaso

Cortísimo e intensísimo capítulo con magistral soliloquio de Ahab, donde Melville muestra lo habéis introducido alguna vez en las implicaciones de este apellido?? Cuidado! Vuestros ojos pueden ser cegados por la locura!!)

Ahab hace referencia a la Corona de Hierro de Lombardía. Nueva alusión al carácter de psicomago, archidruida y maestro chamán de Ahab!!! El rey Ahab. Melville no para!!! El libro se le va de las manos!!! Ahab indica que le pesa la corona que porta que precisamente es la que ha coronado a los más grandes de la historia: Constantino, Carlomagno, Carlos V y Napoleón!!! Todos ellos magos y expertos ocultistas, por supuesto. ¿Quién portaba la corona en época de Melville? Fernando I de Austria que padeció de locura durante su reinado.

Ahab:

“Lo que he deseado lo haré. (…) soy demoníaco (…) ¡soy la locura enloquecida!”

Ahí lo lleváis!

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Vie Ago 22, 2014 2:58 pm

Capítulo 38: Crepúsculo

Nueva referencia a la sobrenatural influencia que ejerce Ahab sobre la tripulación. Starbuck dice:

“… lo inefable me ha atado a él; me arrastra de un cable que no tengo cuchillo con que cortar.”

Posible referencia, pues, a que Ahab usa artes ocultas para doblegar la voluntad que están más allá del mundo físico.

Starbuck hace otra interesante referencia en su soliloquio: “La ballena blanca es su demogorgón.”, hablando de Ahab. Melville usa esta palabra que tiene misteriosas connotaciones… es una figura mítica relacionada con los infiernos aunque también puede hacer referencia al demiurgo, el dios creador del gnosticismo, doctrina esotérica muy presente en la novela.

Ya vemos que Melville no deja pasar ni una.

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Sáb Ago 23, 2014 4:43 pm

Shocked 

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Jue Ago 28, 2014 2:58 pm

Capítulo 41: Moby Dick

Los capítulos 41 y 42 de Moby-Dick bastarían por sí solos para justificar la independencia de EEUU. Son tan demencialmente espectaculares que me siento incapaz de describirlos siquiera. Si tenéis el libro cerca y una hora libre aprovechadlos para leer estos dos capítulos, al margen de la novela, da igual. Tienen un estilo indefinible. Hay algo en ellos etéreo e intangible que te permiten asegurar que son auténticos portales a otros mundos. La cantidad y calidad de las referencias, su extrañeza, su misterio, lo que dejan entrever pueden llevarte directamente hacia la locura.

Pero intentaré algo aún así:

En el 41 se nombra por fin una de las características del blanco leviatán, su ubicuidad y poco después, su inmortalidad (que como dice Melville magistralmente es “sólo la ubicuidad en el tiempo”).

La descripción que se hace de la ballena es de tal profundidad que todos nos obsesionamos con ella hasta la locura, todos somos Ahab desde este capítulo.

Los párrafos fluyen sin que podamos hacer nada y acabamos sublimando nuestro estado monomaníaco. Se habla de profundidades insondables materiales e inmateriales, de círculos que descienden, de antigüedades innominables, de venganzas sobrenaturales… En este capítulo todo es numinoso!!!!!

Ahab es comparado con Osiris, dios egipcio que persiguió también a un leviatán, Tifón, que desmembraba a Osiris una vez al año haciéndolo desaparecer de la tierra y en su ausencia son las regiones infernales las que gobiernan el mundo, mientras Osiris navega en un barco dentro de su ataúd… y así hasta que renace… De nuevo tenemos al eterno retorno presente.
Pero es que Ahab es comparado también con Júpiter, que se rebela contra su padre Cronos así como Ahab se rebela contra Moby Dick, que en ciertos momentos de la novela se alude a ella como padre de Ahab!!! Y también como su madre!!! Moby Dick es Dios, es el mal, es el mundo, es ubicuo e inmortal!!!! Demencial es la palabra de nuevo…

Y Melville aún no ha tratado a fondo sobre una de las principales características del leviatán:

Es BLANCO!!!!

Siguiente capítulo, La blancura de la ballena... Melville ya no puede parar...

No me digáis que esto no es increíble!!

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por Roundabout el Jue Sep 11, 2014 12:31 pm

study

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Vie Sep 12, 2014 8:17 am

Intentaré continuar este fin de semana :sombrero:

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por cortinas el Vie Sep 12, 2014 11:48 am

Estoy deseando leer lo que comentas sobre el capítulo 113.

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Jue Sep 18, 2014 4:17 pm

Capítulo 42: La blancura de la ballena

Nos encontramos ante uno de los capítulos más importantes de la novela y uno de mis preferidos.
Las cosas quedan claras desde el principio. Melville nos ha expuesto en el cap. 41 lo que la ballena era para Ahab pero ahora pasa a contarnos lo que es para él (Ismael).

“… casi desisto de exponerlo de manera comprensible”, nos dice Melville, pero debe intentarlo “pues si no, todos estos capítulos podrían quedar en nada”… Ahí lo lleváis, ya nos está anunciando que el color es un elemento esencial para interpretar los arcanos más profundos que se esconden en esta novela. Preguntadle a Poe a qué viene el demencial párrafo final de su Arthur Gordon Pym. Preguntadle a Coleridge sobre el misterioso y omnipresente albatros de su “Rime of the ancient mariner”.

¿Pero tan importante es un color?

Cirlot, en su increíblemente imprescindible “Diccionario de símbolos”(no lo tenéis?? Pagad lo que sea por esta joya), nos dice que el color es uno de los simbolismos más utilizados en alquimia, arte y literatura. Es tan profundo este tema que no tengo suficientes fuerzas para meterme con él.

Pero os contaré un secreto. El misterioso Fulcanelli se va de la lengua y nos dice en su obra magna que el secreto de todo está en los colores. El que sepa interpretar su lenguaje accederá a la realidad última de la existencia. El lenguaje oculto de los colores es el último sello que deberéis abrir si queréis recordar quiénes sois…

Pero aquí debo callar…

Bien, volvamos al color del leviatán: el blanco. El color de los iniciados que abandonan las tinieblas buscando la luz. Quizá sea lo que persigue Ahab, que vuelve a ser presentado en este capítulo como un adorador del fuego persa, nueva referencia al zoroastrismo. Melville, contemplando un níveo albatros en uno de sus viajes marinos creyó “pensar que alcanzaba a ver secretos que llegaban hasta Dios”. ¿Quién hace este tipo de reflexiones en la literatura actual? Es un arte de otro tiempo.

Melville comienza a enumerar múltiples referencias sobre la simbología del color blanco, y lo hace con una maestría tan enorme que no podemos más que agachar la cabeza ante el genio personificado y rendir pleitesía.

Es uno de esos capítulos escritos en verso blanco (blanco!!), pura poesía, de las más bellas y demenciales que vayáis a contemplar jamás.

Destacaré un par de frases con claros tintes esotéricos:

Sobre el asunto de la blancura nos dice Melville: “podemos de este modo esperar arrojar luz sobre alguna de la clave fortuita que nos conduzca a la causa oculta que buscamos”. Si seguimos a Ahab en su búsqueda, acabaremos igual de obsesionados que él y esa causa oculta nos conducirá al abismo.

y…

… la frase final del capítulo: “Y de todas estas cosas la ballena albina era símbolo. ¿Os sorprendéis aún de la feroz cacería?”

Pues no, Herman, no me sorprendo ya. Todo queda más que justificado.

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Sáb Sep 20, 2014 8:25 am

Capítulo 44: La carta

Nos encontramos en un capítulo centrado en la hermética cabina donde Ahab despliega sus cartas marinas llenas de rutas innumerables. Ahab las contempla intentando arrancarles un patrón racional en pro de su búsqueda del blanco leviatán.

Mencionaré aquí dos cosas importantes:

Melville hace una referencia a Moby Dick, y a las rutas que sigue anualmente, comparándola al sol y a su paso por cada uno de los signos del zodíaco. Todo es círculo. El eterno retorno. Ouróboros reina sobre nuestras vidas. ¿Será el ubicuo cachalote la fuerza radical que hace girar a la serpiente que se devora eternamente? Si es así, pensad aunque sea un minuto qué implicaciones tendría esto para la interpretación de la novela. Pensad en su final… Pensad en su comienzo… Puede que la niebla no sea tan espesa como pensamos. O puede que lo sea aún más…

También es digno de destacar que Melville, en las últimas líneas del capítulo, asocie a Ahab con Prometheo, aquel que robó el fuego de las manos de Zeus para devolvérselo a la humanidad. El castigo de Prometheo fue (es) ser atado a una roca donde un buitre le devorará el hígado eternamente. ¿Veis de nuevo lo circular? ¿Veis de nuevo el eterno retorno? Ouróboros vuelve a dar vueltas sobre nosotros. Y esta vez es Ahab el que lo personifica.

¿Qué significa todo esto? Ahab y Moby Dick están gobernados por una fuerza que está más allá de la comprensión de los filósofos y los científicos, una fuerza que solo puede sentirse y no comprenderse o explicarse: es la fuerza del sino… y ante ella solo podemos sentir lo que siempre ha sentido el ser humano: terror cósmico.

La ciencia y los filósofos no pueden manejar un concepto creado por ellos: el tiempo. Su comprensión está más allá del lenguaje y de los números… y sin entender el tiempo la idea de destino se les escapa… aunque estén a la merced de su fuerza insuperable.

Y Ahab lo entenderá finalmente. El símbolo del destino, el blanco leviatán, le mostrará el camino…

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Vie Sep 26, 2014 4:32 pm

Capítulo 48: La primera arriada

Justo en el momento en que las lanchas del Pequod van a ser arriadas por primera vez aparece en escena la tripulación de lancha de Ahab, que había estado oculta hasta entonces. Lo reseñable aquí es que al mando de esta tripulación secreta, de origen misterioso y oriental está el impenetrable Fedallah.

Este personaje tiene una importancia extrema en la novela ya que Ahab tiene una relación con él que me atrevería a calificar de sobrenatural. Se ha hablado de “doble personalidad”. Pero ya tendremos tiempo de ocuparnos de esto. Ahora hemos de centrarnos, como siempre ha de hacerse con Melville, en el nombre elegido: Fedallah.

Fedallah está formado por “fedai” y “Allah”. Con la referencia al nombre árabe de dios ya nos ponen sobre aviso de sus dones sobrenaturales pero lo interesante es que “fedai” significa “el que ofrece su vida”, dato de suma importancia, como se verá.

Pero lo aún más interesante es que el plural de “fedai” es “fedayín”, término que nos dirige directamente a la famosa secta árabe de “los asesinos”, comandados por el increíblemente misterioso “Viejo de la montaña”.
Melville demuestra de nuevo lo fino que hila al elegir un nombre para un personaje ya que “los asesinos” se hicieron famosos por atacar a príncipes árabes no lo suficientemente ortodoxos en el nombre de su profeta oculto, Ismael, que fue el séptimo y último imán.

Y con la referencia a Ismael, el narrador de la historia volvemos al principio de todo y al pensar profundamente sobre este asunto nos damos cuenta de que hay algo muy sutil que se nos escapa, aunque lo suficientemente intenso como para impedirnos bajar la guardia en cuanto a los abismales arcanos que yacen en esta novela.

Acabaré de nuevo, para vuestro disfrute, citando un demencial párrafo para ilustrar la importancia que tiene Fedallah y su tripulación para Ahab y todo lo que subyace a su relación:

“Pero lo que el inescrutable Ahab dijo a esa tripulación amarillo-tigre suya… estas fueron palabras que es mejor omitir aquí; pues vosotros vivís bajo la bendita luz de la tierra evangélica. Sólo los infieles tiburones de los infieles mares podían prestar oídos a tales palabras, cuando con frente de tornado, y ojos de rojo asesinato, y labios pegajosos de espuma, Ahab se arrojaba tras su presa.”
Espectacular.

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Vie Oct 10, 2014 4:29 pm

Capítulo 50: La lancha y la tripulación de Ahab. Fedallah

Lo más destacable de este capítulo se encuentra en el último párrafo, donde Melville profundiza en su descripción de Fedallah y recalca su carácter preternatural.

Se nos dice que es ese tipo de criatura que “solo se ven en sueños”.

Pero a continuación, Melville se lanza a una descripción que bien podría haber salido de la pluma de Lovecraft. Atentos:

“ (era de)… esos países aislados, inmemoriales e inalterables, que incluso en estos modernos días todavía presentan mucho de la fantasmal aboriginalidad de las primigenias generaciones de la tierra, cuando la memoria del primer hombre era un nítido recuerdo, y todos los hombres, sus descendientes, ignorantes de donde venían, se miraban unos a otros como auténticos fantasmas, y preguntaban al sol y a la luna por qué habían sido creados y para qué fin; cuando aunque según el Génesis los ángeles entablaban de hecho relación con las hijas de los hombres, también los demonios, añaden los rabinos canónicos, entregaban a amores mundanos.”

¡¡¡¡Puro Lovecraft, eh??!!! ¿Habéis visto cómo retuerce Melville el lenguaje, como destruye la gramática y fuerza la semántica en busca de neologismos (aboriginalidad)? ¿Os días cuenta de la complejísima construcción de esta oración, de la cual he citado solo la mitad?

Melville tuvo que casi forjar un nuevo idioma para expresar lo que quería expresar en su novela. Esta oración es un buen ejemplo de ello y de que el experimento tuvo éxito.

Cuando lees a Melville por primera vez te atrancas, te cuesta, no hay fluidez… Solo en posteriores lecturas comienzas a entrever entre la bruma y atisbar sutiles arcanos que antes habías pasado por alto. Es entonces cuando la prosa se aclara, tras el ingente esfuerzo, y compruebas que entes incorpóreos pueblan una estructura interna que antes te parecía solo caos.

Melville, como Beethoven, se adelanta varias décadas a su tiempo y muestra el camino que muchos otros seguirán, ya en los movimientos de vanguardia del siglo XX. Melville anuncia a Joyce. El Ulises es otro libro-leviatán como lo fue Moby-Dick y también el Quijote. Joyce tuvo que inventar también un nuevo lenguaje para expresar lo que quería expresar. El canon volvía a quebrarse… como cuando Beethoven arrojó al mundo su Gran Fuga y el resplandor de que aquel relámpago fue tan fuerte que cegó a multitudes enteras de compositores, hasta que llegó Wagner.

Para terminar, os animo a que echéis un vistazo al pasaje de la biblia al que se hace referencia en esta frase, Génesis, 6, 4, citadísimo y conocidísimo en el mundo del esoterismo ya que habla de esos hijos de Dios que algunos han dado en llamar Annunakis.

Ya veis que ese versículo bíblico tenía fama ya en época de Melville. ¿Quién inició a Herman en tales asuntos? La cuestión es que un descendiente de esos seres y de esa tierra está presente en la novela. Y Precisamente es el único personaje que parece tener una influencia sobre un mago zoroástrico como Ahab…

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Lun Oct 13, 2014 2:17 pm

Capítulo 51: El espiritual chorro

Pura poesía en verso blanco es ante lo que nos encontramos en este capítulo.

Si queréis dormir a vuestros hijos, leedles en voz alta este fragmento. Soñarán con el terror blanco y con las aguas primordiales y al día siguiente os preguntarán: Papá, ¿quién soy yo y de dónde vengo? Preguntas que, si tienen suerte, les acompañaran toda su vida, que habrán de dedicar a responderlas.

Todo es blanco y argentino, albo y níveo, claro e inmaculado en este capítulo. Un profundo sentimiento atávico nos reclama, ascendiendo desde la base de nuestra columna, de nuestro pylar cósmico… pero que no vamos a poder explicar a nadie, ni expresar con palabras ni analizar mediante métodos racionales y científicos. Solo podremos sentirlo, atisbar una sutil y lejana luz que procede de un tiempo donde no hay tiempo.

El primer lenguaje del que se sirvió el ser humano para enfrentarse a la trascendencia, para alzar el velo que cubría los secretos más insondables de la existencia, el simbolismo, es del que se vale Melville en este capítulo.

Podréis leer las palabras y entenderlas y asimilarlas pero solo rascáis la superficie… como los científicos cuando intentar explicar la consciencia.

Este capítulo, que muestra uno de los dones del poderoso y blanco leviatán, la ubicuidad; no puede aprehenderse si no osáis sumergiros en su profundo y complejo simbolismo. Solo si lo leéis en voz alta y dejáis que el poder sagrado del sonido prepare vuestra mente para conocer lo que siempre ha conocido, y que solo tiene que recordar, podréis acercaros a lo que se esconde en este maravilloso capítulo.

El capítulo se despide con una significativa escena que puede ayudar a guiarnos entre sus profundos misterios. Starbuck contempla a Ahab en su cabina en un estado que no sabe cómo definir. Puede que esté dormido a pesar de la rigidez en su postura, puede que tenga los ojos cerrados y puede que los tenga así, y que duerma, porque Ahab está buscando al blanco leviatán y para encontrarle sabe que sus ojos son órganos sensitivos inútiles que fallarán irremisiblemente para ese objetivo. Ahab está por ello utilizando su tercer ojo y está buscando al ubícuo cachalote en las ignotas regiones que habita, esas que solo pueden visitarse cuando nuestra consciencia nos abandona.

Me arrodillo humildemente ante usted, maestro.

anosangrante

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Re: ¡Moby-Dick!

Mensaje por anosangrante el Dom Nov 16, 2014 12:01 pm

Capítulos 55 (De las monstruosas imágenes de ballenas), 56 (De las menos erróneas imágenes de ballenas, y las imágenes auténticas de escenas de pesca de la ballena) y 57 (De las ballenas en pintura; en dientes; en madera; en planchas de hierro; en piedra; en montañas; en estrellas)

Ballenas, ballenas, ballenas… las ballenas como arquetipo ancestral, personificación de esos leviatanes que intuimos como sombras inminentes cada vez que buceamos en nuestra consciencia profunda, en nuestro yo más sutil; la ballena como letra, como una de las grafías de ese lenguaje primigenio y radical, esencial y arcano que es el simbolismo, donde se ocultan los misterios que revelan qué es realmente el ser humano, pregunta a la que no responderán jamás ni la ciencia ni la filosofía, simplemente porque no saben qué están buscando, ni dónde ni cómo buscarlo, aunque se han dejado muchos rastros diseminados para el que pueda seguirlos.

Melville fue uno de los que dejó muchas puertas abiertas, pero la mayoría se quedan a contemplarlas inánimemente sin pensar si quiera en que los umbrales se alzan para ser atravesados…

En estos tres capítulos, Melville hace un recorrido a través del espacio y del tiempo para mostrarnos cómo la imagen de la ballena, del antiguo leviatán femenino que poblaba las aguas primigenias y fértiles, llamadas caóticas por los patriarcales, ha obsesionado a la humanidad a través de los eones.

Las fuentes a las que acude Melville hacen desfilar a través de nuestros ojos esas imágenes prometidas en los títulos y el viaje es hipnótico, mesmerizante, onírico, litúrgico. Pintemos algunos trazos sobre el lienzo: la armadura de Saladino, San Jorge matando (intentando matar) al leviatán, Matse o el primer avatar que adoptó Vishnú, cuevas hercúleas, Egipto, Jonás, Plinio, caníbales, Aquiles, islas ignotas donde Salomón estaba presente…

Y todo nos resulta vagamente familiar, ¿no es así?... porque lo que hacemos no es aprender, sino recordar. Recordad que ya conocéis este alfabeto, que ya conocéis sus letras. Están dentro de vosotros y lo podéis sentir ahora al seguir la fértil pluma de Melville. Pero este lenguaje no está hecho para ser escrito y simplemente contemplarlo y leerlo, sino para ir más allá… para atravesar umbrales. Y Melville nos da una pista al final del capítulo 55:

“… no hay manera terrenal de descubrir exactamente qué aspecto tiene la ballena.”

… donde “terrenal” es la palabra clave. Y aquí debo parar… porque cada cual debe seguir solo, antes de volver a encontrarnos al otro lado. ¿Y qué hay al otro lado? ¡Contemplad!

Justo en la conclusión del capítulo 57, vuelve la poesía y lo numinoso vuelve a mostrarse. Melville nos lleva a “regiones costillares” donde descubriremos “petrificadas formas del leviatán parcialmente ocultas en la hierba”, a “países montañosos donde el viajero está continuamente rodeado por anfiteátricas alturas” con “los perfiles de las ballenas definidos a lo largo de las ondulantes crestas”.

Y para terminar, Melville nos hace alzar la mirada y contemplar el primer libro del que aprendió el ser humano. ¡Allí veremos delineadas grandes ballenas y lanchas en su persecución! ¡Perseguiremos al leviatán por los cielos hiperbóricos del norte bajo su forma de dragón! ¡Y lo seguiremos demencialmente hacia el sur y bajo “los refulgentes cielos antárticos”, subiremos “a bordo de Argo Navis” y ¡¡acosaremos a “Cetus mucho más allá de la más lejana extensión de Hydra y los peces voladores!!!

El último párrafo os lo dejo a vosotros.

Magistral.

anosangrante

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Re: ¡Moby-Dick!

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