TELEVISION

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TELEVISION

Mensaje por Jano el Jue Mayo 12, 2011 9:47 am

Thomas Miller y Richard Meyers eran dos chavales que se conocían de adolescentes, que estudiaban juntos en la escuela St Andrew's en Middletown, y que tenían fama de raros entre sus colegas. Resulta que a Thomas Miller y Richard Meyers les gustaban cosas claramente alejadas de los gustos de su entorno… el jazz, la poesía, el arte, la historia o la filosofía eran los auténticos intereses de la pareja. Ambos soñaban con ser poetas, y al ver que ni la escuela ni Middletown les iba a aportar nada, decidieron dejan ambas.
Miller siempre estuvo interesado en la música, en parte porque tocaba el piano desde muy pequeño por deseo de su padre, aunque pronto se interesó por la guitarra, según él mismo afirma por influencia de The Ventures. Meyers, en cambio, nunca pareció interesarse excesivamente por la música, él estaba más volcado en otra de las pasiones de la pareja, la poesía en general, y el simbolismo francés, con Paul Verlaine y Arthur Rimbaud a la cabeza, en particular.
Ambos, aunque por separado, pusieron camino a Nueva York hacia 1970, es decir, ambos con 20 o 21 años. Nueva York fue el Paraíso en la Tierra con el que ambos soñaban, una ciudad donde el arte y la cultura te golpea prácticamente en cada esquina. Miller y Meyers coinciden rápidamente en Nueva York, ya que ambos se mueven por los mismos ambientes, básicamente, dentro del underground cultural neoyorquino, donde pronto forman parte del círculo de jóvenes poetas, donde la influencia de Rimbaud es clara.
Por esa época, Miller está muy interesado en las formas musicales, especialmente lo que tiene que ver con el rock and roll, es un fanático de los primeros Rolling Stones (el propio Miller reconoce el impacto que le causa ‘19th Nervous Breakdown’) o New York Dolls, el jazz, está muy interesado en Albert Ayler y John Coltrane, y en la música contemporánea, de Stravinski a Bartok pasando por Ravel. Así, convence a Meyers para formar una banda de rock, donde expongan tanto lírica como musicalmente su visión del mundo. Meyers no toca ningún instrumento, y Miller le enseña algunas cosas básicas de guitarra y bajo, y comienzan a escribir sus primeras canciones, especialmente tras asistir a un concierto de New York Dolls que fascinó a ambos. Con el tiempo conocen a otro inquieto joven llamado Billy Ficca que resulta ser un batería obsesionado por Elvin Jones. Miller lo ve claro y decide invitarlo a unirse con Meyers y él mismo para formar un grupo de rock. La banda se llamaría The Neon Boys, un nombre que tenía todos lo que la banda quería mostrar: juventud, color, brillo y poder.



El grupo graba algunos sencillos entre 1972 y 1973, con Miller a la guitarra y voz, Meyers al bajo y voz, y Billy Ficca a la batería, que aparecieron editados bajo en nombre de ‘That’s All I Know (Right Now)’ hace unos pocos años. ‘That’s All I Know (Right Now)’ no dejan de ser grabaciones de una banda amateur con buenas ideas (el deje desinteresado de las voces de Hell, los punteos de Miller o esa interesante actitud (proto)punk). ‘That’s All I Know (Right Now)’, que da título al disco, ‘Love Comes In Spurs’ (en una versión primigenia), y ‘Don’t Die’ (claro antecedente del sonido de los futuros The Voidoids) son las más interesantes del lote de las cinco incluidas en el EP. Por esa época es cuando la banda conoce a Terry Ork, que era manager de The Neon Boys, había creado su propio sello para editar al grupo – Ork Records –, era un personaje omnipresente de la escena uderground neoyorquina, y trabajaba para Andy Warhol. A pesar de todo, Miller no acaba de estar contento con el resultado final, así que busca otro guitarrista para realizar los juegos de guitarra que tiene en mente.
Miller puso un anuncio en el periódico, buscando un guitarrista rítmico, entre los pretendientes estuvieron Douglas Colvin (posteriormente conocido como Dee Dee Ramone) y Chris Stein (a la postre guitarrista de Blondie), pero ninguno encajaba en la banda. Terry Ork había alquilado un loft en Chinatown, en el que solía meter a gente que conocía en garitos y que necesitaban una cama por una noche o dos. Uno de esos chicosresultó ser un joven de Pittsburg llamado Richard Lloyd, que tocaba algo la guitarra. Paralelamente, Ork dejó que The Neon Boys ensayaran en su loft (incluso les compró un equipo bastante decente para los ensayos), e introdujo a Meyers y el joven Lloyd en la heroína.
Lloyd comenzó a formar parte de la banda cuando en una actuación, Lloyd habló con Terry Ork para que, a su vez, hablara con Miller para ver si podría entrar en el grupo. Miller no estaba convencido porque pensaba que Lloyd era un alcohólico (y lo era, claro). Resulta que, a decir verdad, en esa escena Miller y Meyers eran respetados porque eran cultos, seguros… sin embargo, en la realidad, no lo eran tanto. Más bien todo lo contrario, especialmente Miller que era callado, tímido, no se drogaba y tampoco bebía demasiado, parecía aterrarle el no poder controlar, y tampoco había vivido mucho, y quien le conocía afirmaba que era extrañamente inocente. Meyers estaba más espabilado que Miller, se relacionaba mejor con la gente, y no dudaba en drogarse con lo que fuera. Sin embargo, Lloyd, que era más joven que ellos, había vivido mucho más: había sido encerrado en un hospital psiquiátrico donde había sido tratado con shocks y tratamientos químicos, había sido vagabundo… y eso le dejó, según sus propias palabras, ‘loco’. En cierta forma, Lloyd asustaba a Meyers y Miller.
Un día que iban Lloyd y Miller a ensayar al loft de Ork, pasaron por delante de un garito llamado CBGB’s OMFUG, donde se podía escuchar blues y country, de hecho las siglas quieren decir Country, bluegrass and blues - Other music for uplifting gormandizers, algo así como ‘otra música para recientes consumidores’. Ambos entraron allí y hablaron con el dueño, Hilly Kristal, para ver si podían actuar allí alguna vez, y aunque Hilly no estaba muy decidido optó por aceptar y ofrecer a The Neon Boys tres domingos en el mes, aunque su primera actuación, la primera de rock en el CBGB, el 31 de marzo de 1974, ya harían bajo un nuevo nombre, Televisión.


Jano

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Re: TELEVISION

Mensaje por Jano el Jue Mayo 12, 2011 3:51 pm

Televisión fue la primera banda de rock en tocar en el CBGB, y aunque al principio sólo iban unas 20 personas, el boca a boca se impuso y pronto conseguirían llenos todas las semanas. Además los músicos estaban mejorando mucho, y las canciones se hacían más y más complejas, destacando principalmente los juegos de guitarras de Lloyd y Miller. Meyers cambió su nombre por el de Richard Hell, y Miller por el de Tom Verlaine (en homenaje al simbolista francés), y muy pronto lo más granado de la escena underground de Nueva York se dejaba caer por el CBGB para ver a la nueva sensación, Television.
Entre los asistentes más frecuentes: Douglas Corvin, Debbie Harry o Fred Smith (que formarían Blondie), Dee Dee Ramone y Johnny Ramone (que fundarían Ramones), David Byrne (que tenía una banda llamada The Talking Heads), Johnny Thunders (que acababa de dejar a los New York Dolls y pronto formaría The Heartbreakers), Robert Quine, y especialmente, Patti Smith y Lenny Kaye… Smith y Kaye eran bastante conocidos en la escena underground de poesía: Smith había editado poemas en publicaciones junto a Verlaine y Hell. Además, junto a Kaye, ya había empezado a musicar algunos poemas. El caso es que la aparición de Televisión en la ciudad hizo tambalear el underground neoyorquino.



Television eran un cuarteto que rebosaba personalidad. Por una lado estaba el aspecto estético: Television debieron ser los únicos roqueros de Nueva York con el pelo corto y las ropas rotas (años después, Malcolm McLaren copió el look de Hell y se lo impuso a los Sex Pistols), además todos tenían una apariencia misteriosa y atractiva, eran altos, muy delgados, de piel blanquísima… pronto les rodeó un aura de misterio que fue la sensación de la escena roquera de la ciudad. Por otro lado, estaba la música, compleja por a la vez directa, heredada de la mejor tradición neoyorquina, la Velvet Underground. Sus letras eran extraños poemas, llenos de misterio y simbolismo; las voces eran decididamente insensibles, como si nada fuera con ellos; la batería hacía unos juegos percusivos realmente emocionantes; y las dos guitarras echaban humo en unos juegos de guitarras alucinantes… Todos cayeron rendidos ante la magia del cuarteto. Nadie se resistía a piezas como ‘Venus’, ‘Foxhole’ o las primeras versiones de ‘Friction’ o ‘Marquee Moon’, que incluso podían expandirse, acelerarse o ralentizarse sobre el escenario según el estado de ánimo del grupo (en su momento los compararon con Grateful Dead o Quicksilver Messenger Service).
Patti Smith en concreto llegó a obsesionarse con Television en general (al poco formó el Patti Smith Group con formato de banda de rock), y con Tom Verlaine en particular. Pronto comenzaron a salir juntos.



A los pocos meses el CBGB se convirtió en el club de moda de la escena roquera… Blondie, Ramones, Talking Heads o el Patti Smith Group se hicieron frecuentes en el garito. Television eran cada vez más respetados, pues sus directos cada vez eran más alucinantes, sin embargo, se negaban a firmar con una discográfica, algo que no tardarían en hacer ninguno de los grupos anteriormente mencionados. Verlaine quería asegurarse el control total sobre la grabación, y sobre la banda, tanto es así que el grupo comenzó a tener sus primeros problemas internos: por un lado, con Lloyd, cuya guerra de guitarras con Verlaine cada vez era más agresiva, tanto que alguna vez llegaron a las manos sobre el escenario; y por otra parte, con Hell, ya que Verlaine no quería interpretar ni grabar ninguna canción de su viejo amigo, lo que acabó con la salida de éste (aunque se comenta que lo que le puso fuera fue su escasa técnica al bajo), pero esto sucedería algo más tarde.
En 1975, Television graba una demo de varios temas producido por uno de los músicos más influyentes de esos años, Brian Eno, que estaba fascinado por el garage jazz avant garde de Television. Pero el resultado es blando, apagado, decepcionante y a años luz de lo que el grupo podía ofrecer. Tanto es así que ni la discográfica – Island Records – ni Verlaine quisieron grabar un LP bajo esas circunstancias.
Hell salió de la banda por las malas y se juntó con Johnny Thunders para fundar The Heartbreakers, mientras que Verlaine ya parecía tener un candidato para ocupar su puesto, Fred Smith, bajista de Blondie. Smith dejó la banda de Debbie Harry y esto supuso el odio eterno de Blondie hacia Verlaine, pero Television conseguía uno de los mejores bajistas de la escena, algo que ya se apreció en el primer single editado por la banda en octubre de ese mismo 1975, la fascinante ‘Little Johnny Jewel’, editado por Ork Records y que consiguió bastante éxito entre el público underground. ‘Little Johnny Jewel’ resultó ser un tema paradigmático de la esencia de Television, ya que era realmente original: duraba más de 7 minutos, y musicalmente escondía una orgía de guitarras agudas demoledora. A partir de ahí todo les va rodado: graban un EP con Stiff Records a los pocos meses, y en 1976 firman con Elektra Records (que habían grabado lo más granado de bandas de la talla de Paul Butterfield Blues Band, Love, The Doors, The Stooges o MC5, entre otros), y que prometieron a Verlaine el control de la grabación con la ayuda del ingeniero Andy Johns, hermano de Glyn Johns (ingeniero de sonido de entre otros, Led Zeppelín, Free o Jethro Tull).



El primer LP de Televisión se llamaría ‘Marquee Moon’, y supondría un hito en la historia de la música, aunque a posteriori, ya que aunque el disco fue aclamado por la crítica, las ventas fueron escasísimas, irrisorias. Que ‘Marquee Moon’ es uno de los mejores y más imponentes e influyentes discos de la historia del rock es algo que no tiene sentido discutir, pero sí me gustaría exponer un par de ideas sobre el disco. Que ‘Marquee Moon’ haya pasado a la historia como una obra maestra del punk es algo curioso, ya que no hay en sus surcos muchos indicios que lo acerquen al punk, salvo quizás por algunas voces de Verlaine y el contexto en el que fue grabado, pero más allá de etiquetas, el disco es mágico. La imaginación que brota de los juegos de guitarra de Verlaine y Lloyd es algo que sigue volando la cabeza de las nuevas generaciones, y lo seguirá haciendo por siglos… las poéticas letras de Verlaine… el tremendo trabajo de la sección rítmica, a medio camino entre el garage y el jazz (toma tanto de The Seeds o 13th Floor Elevators como de Coltrane), así como la colección de perlas que contiene: desde ‘See No Evil’ al asfixiante dramatismo de Torn Curtain (qué guitarras), pasando por el clásico ‘Venus’, con ese juego de palabras entre los abrazos y la Venus de Milo, ‘Friction’, la apabullante ‘Elevation’, ‘Guiding Light’ o ‘Prove It’… o la gema de 10 minutos que da títulos al disco, una de las piezas más bellas e intensas jamás grabadas, casi una jam de art rock, tanto que la grabaron en una sola toma y cuando acabaron el batería Ficca creía que se trataba de un mero calentamiento antes de grabar. Para mí, es casi un disco progresivo, al menos en la forma de entender la música.



Como decíamos el disco fue un estrepitoso fracaso en EE. UU., no así en Inglaterra donde en plena eclosión del punk, 1977, el disco tuvo unas buenas ventas y unas críticas excelentes, tanto como su siguiente disco: ‘Adventure’, maltratado a lo largo de años por no estar a la altura del debut, pero que sigue siendo un álbum sobresaliente, donde las guitarras de Lloyd y Verlaine iluminan todo. Igualar el nivel del debut era una tarea prácticamente imposible, pero el resultado de ‘Adventure’, muchos de los temas databan de 1975 y 1976, es otra colección de perlas que se ve perjudicado por una producción menos viva que la del debut. El trabajo del productor Jon Cansen (Supertramp) deja el disco algo desangelado en la faceta cónica, pero las canciones son estupendas, algo que se aprecia en los directos editados del grupo, donde esas canciones muestran la creatividad que se aprecia en el disco, pero con una fuerza arrebatadora que, quizás, sí se echa de menos en el disco en estudio… con todo, no caer rendido ante la potente ‘Foxhole’, o las soberbias ‘The Dream’s Dream’, ‘The Fire’ o ‘Ain’t The Nothin’’ se me antoja imposible.
Las guitarras del disco son excelentes, donde se aprecia el nivel de conexión mágica entre Lloyd y Verlaine, conexión que no se daba en ámbitos extramusicales, ya que se llevaban bastante mal, lo que propició la ruptura del grupo.



En la próxima entrega: cotilleos, directos, reuniones de 1992 y 2005, influencia y legado

Jano

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